Hace pocos días escuché un discurso de Gaby Vargas sobre el verdadero bienestar en TEDxDF y me hizo darle vueltas a una cuestión... ¿Yo también tengo mi estrella?
La escritora comentaba como a su sobrina pequeña le colocaron una estrella de papel en la frente como actividad de la escuela y no quería bañarse por temor a que se le cayera. No quería que ese sentimiento de sentirse valiosa por tener una estrella en la frente se perdiera. Y es que a veces tememos que nos quiten aquello que nos hace brillar o sentirnos importantes, aunque aquello sea una simple cartulina con forma de estrella en la frente.
A lo largo de nuestra vida vivimos momentos que nos hacen brillar. Compartimos momentos con personas maravillosas las cuales nos transmiten su luz e incluso hacemos uso de materiales tangibles de los que pensamos que nos hacen destacar del resto de personas, como un coche, un peinado, un vestido, un traje de chaqueta, una tarjeta de crédito... Todas esas cosas son estrellas que nos pegamos en la frente y tememos que se nos caigan por miedo a no parecer importantes...
Sin embargo, la estrella va por dentro.
Algunos logran encontrarla a tiempo, sin embargo otros continúan por su vida buscándola en lugares equivocados, fuera de su propia persona, pagando cantidades de dinero por conseguirlo y sufriendo por no encontrarla.
Nos pasamos la vida buscando la aprobación de los demás, yendo de un lado a otro buscando nuestro hueco en la sociedad, buscando, buscando nuestra estrella en lo que otros nos dicen... Y no sabemos que la estrella está en nuestro interior. Todos somos portadores de grandes estrellas.
Pondré un ejemplo: ¿Alguna vez te ha pasado que has ido en coche o en autobús de noche y te vas fijando en una estrella del cielo y aunque pasen árboles por delante nunca la pierdes de vista? ¿Sí?
Si aun no te ha pasado, te invito a que lo hagas. Cuando vayas de noche acompañando a alguien en el coche o estés en un autobús, mira al cielo, busca una estrella, la que quieras, la más brillante o la menos brillante, y mírala. Pasarán árboles que la oculten por momentos pero cuando se alejen esos árboles seguirás viéndola sin necesidad de tener que buscarla.
Los árboles son los obstáculos que se nos presentan a lo largo de la vida y que nos imposibilitan encontrar nuestra estrella. Sucesos que se sobreponen a esa estrella que llevamos dentro y nos dificulta verla. Una ruptura, un suspenso en un examen, una riña de nuestros padres, una traición de alguna amistad, la dificultad para encontrar trabajo... Pero recuerda, tu estrella siempre estará ahí, en el mismo sitio, esperando a que la mires, la observes con atención y no la pierdas de vista.
Solo tienes que saber mirar dentro de ti.